LOS POLÍTICOS

Internet es una herramienta y las redes sociales, también. El fin es la conversación. Probablemente por eso, Twitter se ha convertido en la red social preferida por los políticos. Ese sería el paso abierto de internet y de las redes sociales. Pero la realidad es que todavía son una herramienta mitin, cerrada por lo tanto.

Los políticos (y los partidos) siempre han sido como un grifo (lejos del control de los ciudadanos, desde luego). Un grifo por el que fluye el agua que los políticos quieren ya sea directamente (mitines, convenciones, encuentros, actos de partido en definitiva); ya mediante una manguera (utilizando sus páginas web, que les permiten llegar mucho más lejos con más facilidad); o mediante un riego por goteo (“dejando” sus mensajes a través de los medios de comunicación, que son quienes llegan a los distintos ciudadanos-destinatarios). Con internet y las redes sociales sigue siendo así. Se han convertido en una parte más del sistema de goteo.

Y sin embargo podrían servir para un cambio de modelo. Podrían conducir a que los políticos dejasen de ser grifos para convertirse en embalses. De tal forma que recogiesen todas las propuestas, ideas, sugerencias, iniciativas de los ciudadanos (como un embalse recoge la lluvia) y, tras un periodo de reflexión, devolverla a los ciudadanos, a través de la evaporación, en forma de leyes, reformas o cambios. Sólo así se podría llegar a la fase de conversación que caracteriza a la internet 2.0 y abierta en otros aspectos, pero que no termina de cuajar en el mundo de la política.


Si miramos a Twitter, la red social de más éxito entre los políticos (y entre los periodistas), nos encontramos con que hay defensores acérrimos de sus bondades para la comunicación política, como Roberto Rodríguez y Daniel Ureña. Si bien, los hay críticos en la misma medida como Luis Arroyo que primero encontró 10 razones y días después añadió otras 8 más. Pero creo que un ejemplo nos puede servir de orientación.

Basta mirar la mayor parte de las cuentas de Twitter de los políticos españoles para darse cuenta de que cuando se aproxima un acontecimiento político (mitin, congreso, convención y, sobre todo, campaña electoral) florecen las cuentas y los tuits. Y cuando pasa ese acontecimiento, la actividad decrece exponencialmente. Vamos, como ocurre con las vallas de publicidad en cualquier pueblo o ciudad. Llega la campaña y se llenan de políticos, pasa la campaña y vuelve el Cola Cao, el MacDonalds, la Coca Cola, los coches,… No tiene sentido. Una vez más, los políticos (como los partidos) están en internet pero no se han abierto a internet y en internet. La conversación no fluje.

Es como si nos hubiésemos comprado un coche precioso, moderno, potente y súper equipado y le hubiésemos colocado un tiro de caballos y lo utilizásemos como un carromato.

 

Muchos autores, Rodríguez y Ureña entre ellos, pero también los citados en la bibliografía de su trabajo, insisten en destacar las bondades de Twitter para la comunicación política. Y sin duda las tiene pero en potencia. Otra cosa es concretarlas y ahí la realidad es bien distinta. La realidad es que Twitter estar suprimiendo la labor de los periodistas como intermediarios de los mensajes lanzados por los políticos a los ciudadanos, pero no está cambiando, sustancialmente, ni la forma ni el fondo de esos mensajes y, desde luego, no está cambiando el megáfono por la conversación.

 

Sólo multiplicando y favoreciendo las conversaciones se llegará, de verdad, a la política 2.0 con auténticos políticos 2.0.

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