LA CÁMARA DE REPRESENTANTES

La Cámara de Representantes se compone, actualmente, de 435 miembros. La legislatura que finaliza es la 112º. La Primera se desarrolló entre el 4 de marzo de 1789 y el 3 de marzo de 1791 y se reunió en Nueva York. Estaba compuesta, inicialmente, por 59 miembros llegados de los estados de Connecticut, Nueva York, Delaware, Georgia, Pennsylvania, Maryland, Massachusetts, Carolina del Sur, New Hampshire, Virginia y Nueva Jersey. Los mismos estados que habían participado en la elección de George Washington como primer Presidente más Nueva York (que no participó en esa elección, como tampoco participaron Carolina del Norte y Rhode Island). En el segundo año de la legislatura (1790) se incorporaron los representantes de Carolina del Norte y Rhode Island para completar los 65 miembros (de 13 estados, las 13 Colonias fundadoras) de esa primera Cámara de Representantes.

Virginia, con 10 representantes fue el que más miembros aportó. Los que menos, Rhode Island y Delaware con 1 miembro cada uno. El criterio estaba fijado en el Articulo Uno, Segunda Sección, punto 3 de la Constitución de 1787: “El número de representantes no excederá de uno por cada 30.000 habitantes con tal de que cada Estado cuente con un representante cuando menos”. Este criterio (conocido como el Método Jefferson) se fue manteniendo en las sucesivas incorporaciones de estados a la Unión y así, la Cámara de Representantes fue aumentando el número de sus miembros.

Especialmente crítica fue la situación generada al abolir la esclavitud. La Decimocuarta Enmienda (XIV, 1868) reconocía el derecho de sufragio a los varones negros de más de 21 años (igual que en el caso de los blancos), lo que disparó la población de electores en los estados del sur. Por eso se arbitró un sistema de equilibrio para que los estados del norte no saliesen perjudicados (se les asignaron 50 representantes más a los norteños). Un artificio que generó tensiones durante el siguiente medio siglo, justo hasta que en 1929 (cuando todavía faltaban estados por incorporarse) se aprobó la Reapportionment Act (Acta/Ley de Redistribución). En ese texto se fija el número de 435 representantes como máximo (aunque la Cámara de Representantes conserva la potestad para variar dicho número) y se establece que tal cantidad se repartirá proporcionalmente entre la población de los Estados Unidos respetando siempre que cada Estado tenga, al menos, un representante.

Cada Estado divide su territorio en tantas zonas como Representantes tiene que elegir. Son los denominados “distritos representativos” porque en cada uno de ellos se elige a un representante en la Cámara por el sistema mayoritario (típico anglosajón). Así, estados como Delaware, las dos Dakotas, Montana o Vermont tienen un solo distrito mientras que California, con 53, es el que más tiene, seguido de Texas con 32 y Nueva York con 29. Pero este reparto se ajusta cada 10 años coincidiendo con la revisión del censo.

Las elecciones se celebran cada 2 años. El objetivo de los “padres fundadores” era múltiple con esta medida:

1.- Obligar a mantener un contacto permanente entre los electores y los representantes.

2.- Favorecer un engranaje complejo entre los distintos polos del poder: La Cámara de Representantes se renueva cada 2 años, la Presidencia cada 4 años y el Senado cada 6 años (por tercios, 33, 33 y 34 para completar los 100). De esa forma había una sensación de “permanencia” en las instituciones de poder y se favorecían los contrapesos.

3.- Evitar la sensación de “profesionalización” de los representantes. Este es el objetivo menos conseguido, según se ha demostrado en la práctica.

Los electores tenían que ser ciudadanos de los Estados Unidos (este criterio se irá matizando con la Decimocuarta Enmienda –XIV, 1868- cuando se otorga el voto a los negros), ser mayores de 21 años (la edad no se rebaja a los 18 años hasta la Vigesimosexta Enmienda –XXVI, 1971-), varones (modificado por la Decimonovena Enmienda –XIX, 1920- que concede el voto a las mujeres) y cumplir con los requisitos más estrictos que la legislación de cada estado fije para “la rama más numerosa de la legislatura local”. (Artículo Uno, Segunda Sección, punto 1 de la Constitución).

Además, hay que inscribirse en el censo de votantes para poder votar, cada año de elecciones. Sólo en Dakota del Norte no te piden que te inscribas. En general, cada estado obliga a un periodo mínimo de residencia en el estado para poder votar. En general se trata de 30 días como media.

Hasta el año 1935, las sesiones de la Cámara de Representantes se iniciaban el 4 de marzo. Tras la Vigésima Enmienda (XX, 1933) las sesiones se inician al mediodía del 3 de enero. El objetivo era ajustar los plazos a la realidad de la vida del siglo XX donde los desplazamientos por el país eran mucho más fáciles que en el siglo XVIII. No tenía sentido dilatar durante meses la interinidad. El Congreso 74º fue el primero que inició sus sesiones un 3 de enero, fue en 1935.

La Constitución no contempla que los ciudadanos que no pertenezcan a un estado puedan tener representación en la Cámara de Representantes. Pero a lo largo de la historia se han ido arbitrando distintas soluciones para corregir esta deficiencia. Sobre todo porque EE UU ha ido estableciendo distintos vínculos con territorios que no se han incorporado a la Unión con el estatus de Estado.

El punto 17 de la Octava Sección del Artículo Uno hace referencia al Distrito de Columbia o Distrito Federal. El Congreso tendrá facultad “Para legislar en forma exclusiva en todo lo referente al Distrito (que no podrá ser mayor que un cuadrado de 10 millas por lado –el territorio se obtuvo, finalmente, de Virginia y Maryland-) que se convierta en sede del gobierno de los Estados Unidos, como consecuencia de la cesión de algunos Estados en que se encuentren situados,…” Así pues, el DC no es un estado y, en principio, no tiene derecho constitucional a tener representación en el Congreso.

Tampoco se contempla constitucionalmente la representación de otros territorios que no tienen la condición de Estados Federados como Samoa Americana, Guam o Islas Vírgenes Estadounidenses. Los tres son considerados simplemente territorios. En los tres casos, como en el caso del DC, después de ensayar diversas fórmulas se ha llegado al compromiso de que cada uno de ellos envía 1 delegado que puede participar en la actividad normal de la Cámara de Representantes pero que no tiene derecho de voto. Estos delegados se eligen, como los representantes, cada 2 años.

Situación diferente es la del Estado Libre Asociado de Puerto Rico. Está claro que sí es un estado pero no de pleno derecho en la Unión, ya que conserva ciertas prerrogativas. También en este caso se han ensayado diversas fórmulas y desde hace 90 años envía a 1 Comisionado, que se elige cada 4 años y que participa en los trabajos de la Cámara de Representantes, pero sin voto. Hasta el año 1946, Filipinas también tenía este mismo tiempo de representación en Washington.

Puedes descargar aquí el documento completo en pdf:

Las Elecciones en EE UU

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