SAN JERÓNIMO O UN GOBIERNO DE POLÍTICAS

La Orden de San Jerónimo cuenta con 643 años de historia. Es una orden propia y exclusiva de la Península Ibérica. Con comunidades masculina y femenina. Prescribe la soledad, el silencio, la penitencia y la vida contemplativa. Postula el equilibrio entre la oración y el trabajo. Tienen, los jerónimos, una larga y estrecha vinculación con la monarquía española.

San Jerónimo

El Monasterio de San Jerónimo El Real está enclavado en el Madrid histórico, entre el Parque de El Retiro y el Museo del Prado. Desde si imponente escalinata, quinientos años de historia nos contemplan. El Monasterio da nombre a la vía que iba hasta la Puerta del Sol, la única plaza de la capital que no tiene nombre de plaza. En esa Carrera de San Jerónimo se asienta el Congreso de los Diputados.

Centro de Madrid según el Plano de  Pedro Texeira de 1656

Centro de Madrid según el Plano de Pedro Texeira de 1656

La zona es proclive a los bares, cafés y restaurantes. No necesariamente debido a la actividad política que se le supone. Testigo de discusiones y encontronazos, de divisiones y golpes de estado, de protestas y manifestaciones. El Congreso no tiene un acuerdo histórico que llevar a los anales de su historia. No parece propicio a los pactos, a los acuerdos, a los consensos. Los de la Transición, que todos tenemos en mente, se cerraron lejos de esta Carrera. En Moncloa, en Aravaca, en El Viso,… Aunque sus frutos se recogiesen en el hemiciclo de los leones.

El empeño de los nuevos partidos por convertir el Congreso en el epicentro de toda la vida política patria se ha encontrado con esta tradición. Las reuniones más o menos públicas que se han sucedido desde enero en el antiguo Palacio de las Cortes no han permitido alumbrar más que desencuentros, paseos para la galería, pomposas declaraciones, en atriles, eso sí, y posados más o menos buscados ante las cámaras. Poca política y mucha comunicación.

Foto de Javier Lizón (EFE) vía www.diariosur.com

Foto de Javier Lizón (EFE) vía http://www.diariosur.com

Es más, el personal de la casa no daba crédito al ir y venir de cámaras, periodistas y políticos por sus salas y pasillos. ¡Esto no es un plató de televisión! Llegó a exclamar alguno de los responsables de la casa. Tal vez no, pero se parece insistentemente a ello.  Incompatible, en todo caso, con la reflexión, el trabajo o la penitencia que requiere el trabajo de buscar soluciones políticas para el país.

[Acotación, cuando los de la vieja política no estaban en el hemiciclo, porque estaban reunidos en sus despachos, era un incumplimiento de sus deberes. Cuando los de la nueva política dejan colgada una Comisión, una reunión o un pleno porque tienen una comparecencia en un programa de televisión,…]

“Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando” decía Pablo Picasso. Gran verdad, poco común entre los españoles.  El trabajo es el primer paso para casi todo. Hace unos días, un portavoz cualificado de Ciudadanos me confirmaba que las conversaciones privadas entre los principales líderes son constantes. No necesariamente en persona. Buena noticia que tampoco hace faltar pregonar. Y entre los equipos dirigentes de los principales partidos, también, insistía la misma fuente. Mejor todavía.

Pese a todo, me cuentan Las Leonas del Congreso que la cosa está que arde de puertas para adentro. Y no es sólo cosa de las temperaturas que arrastramos estos días por los madriles. Ni de las ganas que tienen ellas de vacaciones. Han hecho y deshecho planes en las últimas semanas como si fuesen penélopes del verano, con un ojo puesto en la familia y otro en sus señorías. En una parte de ellas.

Las negociaciones son un poco también labor de penélopes. Ahora tejes un poquito. Ahora tienes que destejer porque se te ha ido un punto. Puede que ocurra como en el caso de mito clásico. Que el tejer y destejer sea una estrategia para no llegar a ningún lado. Pero puede ser también que estemos ante un verdadero propósito de lograr el mejor tejido posible. El momento que vive España lo precisa. Como sugiere Ignacio Varela hoy en El Confidencial es el momento de un Gobierno de políticas, no tanto de personas o de partidos. Y ahí debería de ser fácil ponerse de acuerdo, con la vista puesta en los intereses generales.

Casualidad o no, ha querido que esta primera ronda de consultas del Rey en esta XII Legislatura (no me cabe duda de que habrá más) coincida con el nuevo esperpento vivido a mediodía en el Parlament de Catalunya. Un paso hacia el abismo que ha provocado la reacción unánime de las fuerzas constitucionalistas a favor de la Ley y, por lo tanto, de la Constitución. Veremos si es un primer paso para que se imponga la sensatez y haya un Gobierno de Políticas.

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