ABSOLUTA ESTUPIDEZ

Queda declarado el estado de absoluta estupidez.

Somos la sociedad más informada o, al menos, con más información de la historia de la humanidad. Sin que ello quiera decir que hayamos aprendido a evitar las equivocaciones. O hayamos logrado que esas equivocaciones sean menos importantes, menos dolorosas, menos dramáticas. Tenemos una enorme cantidad de información que, sin embargo, no nos permite encontrar la correcta solución a los problemas que nos acosan.

Somos, por lo tanto, estúpidos, sin que podamos alegar que es que la vida nos ha hecho así. Tenemos nuestra propia responsabilidad. El profesor David C. Krakauer sostiene que “la inteligencia consiste en encontrar soluciones simples a problemas complejos”. Y suele apostillar que la relación es inversa. O sea que cuanto más complejo sea el problema, más simple tiene que ser la solución.

David C. Krakauer

En cambio nosotros, los humanos, en nuestra inmensa estupidez, nos empeñamos en simplificar los problemas para que las soluciones tengan que ser, cada vez, más complicadas. Se nos está yendo la mano. Complicamos tanto las soluciones que nos llegamos a olvidar del problema. El medio es el mensaje. No importan los fines sino los medios. Compliquemos las soluciones y olvidémonos del problema.

Krakauer defiende los esfuerzos que están haciendo desde lo que denominan como Ciencia de la Complejidad para tratar de encontrar un modelo que nos ayude a entender los comportamientos de los sistemas complejos. Muy complejos. Y hay pocos sistemas que se amolden mejor a esta Ciencia de la Complejidad que los sistemas sociales. Tal vez Krakauer y sus compañeros piensan particularmente en los sistemas sociales y sus ciencias de análisis cuando asegura que “hoy en día hay demasiadas personas aparentemente inteligentes elaborando teorías estúpidas, que lejos de simplificar la forma en que se puede explicar un sistema complejo, lo hace aún más complicado”.

Se demostraría así la ausencia total de inteligencia ya que la inteligencia camina justo en el sentido contrario. Simplificar los problemas y simplificar las soluciones. La brillantez de una persona se manifiesta cuando es capaz de encararse con un problema, diseccionarlo hasta dejarlo en la más absoluta simplicidad y luego llegar a una solución no menos simple.

¡Eureka!

Albert Einstein

En un alarde de optimismo, Krakauer se atreve a incluir en su discurso a los genios. Aquellas personas que son capaces de hacer desaparecer los problemas por el meritorio camino de simplificar hasta el extremo esos mismos problemas. No vamos a aspirar a tanto porque los genios son mutaciones que se dan sólo de vez en cuando y lo más que podemos hacer es cuidarlos para que sus trabajos rindan los mejores servicios a la humanidad.

Pero, sin duda, lo que sí podemos hacer es todo lo que esté en nuestra mano para erradicar ese estado de absoluta estupidez que se ha instaurado entre nosotros.

Eso sí que está en nuestra mano.

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