LA LETRA PEQUEÑA

Lo tenemos muy dicho y muy visto. Los sondeos que proliferan estas semanas como las flores en la primavera que estamos adivinando a la vuelta de la esquina valen más bien para poco. Pero, aún así, tienen de los nervios a más de uno y más de dos. Pero las encuestas pre electorales son como los prospectos médicos, las hipotecas y los documentos bancarios. Lo más importante se esconde en esa letra pequeña a la que pocas veces le prestamos atención. Así que, este fin de semana, me he dedicado a revisar esos otros datos del sondeo de Metroscopia que publicaba El País. Más allá de la primera impresión sorpresiva que me produjo el domingo por la mañana me he esforzado en interpretar algunos de esos datos aparentemente secundarios.

 

Sorpresa uno, en intención directa el PSOE obtiene 1’2 puntos menos que el PP. Y hay 10 puntos más de desaprobación de la gestión del PSOE en la oposición que del PP en el Gobierno. Aún así, la cocina metroscopica otorga un 20’2 % de intención de voto a los socialistas y un 18’6 % a los populares. Es bien cierto que el PP es el partido que más rechazo produce entre los votantes (sobre todo entre el electorado de Podemos, 94 %, y de Izquierda Unida, el 96 %).

 

Sorpresa dos, el partido más simpático es Ciudadanos. Sólo provoca rechazo entre el electorado de IU, 8 %, y de Podemos, 4 %. Si a eso le sumamos que su líder único, Albert Rivera, es el único que tiene un saldo positivo entre aprobación y desaprobación, no es de extrañar que los técnicos del sondeo otorguen la mayor prima a la formación naranjita.

 

Sorpresa tres, los potenciales electores de Podemos son los menos proclives a que gobierne la lista más votada, sólo el 70 % y, en cambio, son los más propensos (una vez más, junto a los de IU) a que se forme un gobierno de centro izquierda, 76 %. También son los más partidarios de una coalición con Ciudadanos, 68 % y los más contrarios a la gran coalición PP-PSOE, con un 9 %.

 

Sorpresa cuatro, más de la mitad (el 56 %) creen que los dos grandes partidos, PP y PSOE, terminarán mejorando sus resultados porque hay muchos encuestados que en los sondeos muestran su enfado pero luego volverán a lo de siempre. Y eso que 3 de cada 4 (el 77 %, para ser exactos) quieren que socialistas y populares dejen de ser los dos partidos predominantes en la escena política española.

 

Sorpresa cinco, los simpatizantes del PSOE y de Podemos son los más proclives a sus propios partidos. En ambos casos, el 93 % preferiría que ganase las elecciones su propio partido. Los más distantes son los de Ciudadanos, solo con el 76 % y los del PP se quedan en el 89 %. Pero, atención a las segundas preferencias. En el caso de los populares, les da lo mismo que gane el PSOE o Ciudadanos. En el caso de Ciudadanos se decantan ligeramente más por el PSOE, antes que por el PP. Y en el caso de los simpatizantes del PSOE, la siguiente opción preferida es… el PP.

 

Sorpresa seis, el salto cualitativo que Podemos consiguió en las expectativas electorales entre junio y noviembre del año pasado, aprovechándose de la gran eclosión de casos de corrupción y con las elecciones a medio plazo vista, Ciudadanos lo está logrando sin escándalos, con las elecciones mucho más cerca en el tiempo y a costa, en buena medida, de los desencantados que buscan un referente fuera del PP y el PSOE. Los seis puntos que suben en un mes son, numéricamente, los que pierde Podemos en el mismo periodo.

 

Muy bien, pensará más de un lector. Y con todo esto qué quieres decir. Buena pregunta. Tal vez, como apuntaba el domingo Enric Juliana citando al politólogo Jaime Miquel, la demografía de las cuatro generaciones está repartiendo sus cartas para la primera mano que juega en serio en el panorama electoral español. Tal vez, el pulso entre las ganas de cambio y el miedo a la incertidumbre se prolongue más allá de lo que muchos había previsto.

Pero tengo para mi que hay dos claves básicas que se asoman a casi todas las encuestas pero que son casi imposibles de interpretar o de predecir o las dos cosas: calve una, el alto número de españoles que todavía no nos hemos decidido; clave dos, el número no menos alto de los que se han decidido pero se niegan a manifestarlo con claridad. Ya no te digo en sus círculos íntimos, para cuanto más ante desconocidos que vienen a curiosear con sus preguntitas.

 

Va ser bueno no quitarle ojo ni a las encuestas ni a lo que día a día va pasando. Pero llamó la atención sobre un par de aspectos. A los que hablan de casta y de necesidad de renovación: los candidatos se han renovado más de lo que pueden recordar los más viejos del lugar. En Andalucía no repite nadie de los que se presentaron hace sólo tres años. En Madrid, tampoco. Ni en la Comunidad ni el Ayuntamiento. A los que dicen que el sistema está corrupto y no funciona: nunca ha habido tantos políticos procesados, juzgados, condenados, encarcelados y fuera de la política. Síntoma de que hay muchos que se han pringado, sin duda. Pero también síntoma de que el sistema funciona y se purga. De que el sistema funciona. No todos los sistemas pueden decir lo mismo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s