GUARDAR EL SECRETO

Ojalá me equivoque, pero esta semana vamos a vivir uno de esos días bochornosos para la democracia. Uno de esos días en los que los mismos que se pasan todo el año dando lecciones y credenciales de demócratas, pisotean la constitución, las leyes y el sistema democrático al grito de “porque yo lo valgo”.

El miércoles 6 de noviembre, a las 9 de la mañana, comparece en la Comisión de control de créditos destinados a gastos reservados el Director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), General Félix Sanz Roldán. Es, según avanzó en el pleno del Congreso el presidente del Gobierno, una comparecencia para dar cuenta del supuesto espionaje llevado a cabo por Estados Unidos en España. Por lo que se ha ido publicando en los últimos días, tiene sentido que sea el Director del CNI el que dé explicaciones a los portavoces de los grupos en la Comisión de Secretos toda vez que parece que los agentes secretos españoles colaboraron en esa labor de espionaje.

Félix Sanz Roldán. Vía Asociación de Periodistas Europeos

Félix Sanz Roldán. Vía Asociación de Periodistas Europeos

Esta Comisión de nombre tan rimbombante y conocimiento público mucho más sencillo, Comisión de Secretos Oficiales, cumple la misma función que otras muchas comisiones parlamentarias, esto es, “permitir que el poder legislativo controle y fiscalice la acción del poder ejecutivo”, en este caso en su rama servicios secretos. Por las particularidades del tema, del organismo a fiscalizar y para preservar la propia seguridad del estado, de la que el parlamento también forma parte, se arbitró esta fórmula en la que no tienen cabida los medios de comunicación pero si la luz y los taquígrafos.

Tienen derecho a estar presentes en esa Comisión los portavoces parlamentarios que sean autorizados por el Pleno del Congreso. En la práctica todos menos el representante del Grupo Mixto. Es sin duda discutible la decisión impulsada por el PP al inicio de esta legislatura de dejar fuera de esta Comisión a un representante de dos fuerzas parlamentarias que como ERC y Amaiur tienen entre sus propósitos acabar con el estado Español por la vía de la secesión independentista. Pero, en todo caso, la Comisión existe y tiene una función trascendental en el engranaje democrático. O debería tenerla porque las sesiones precedentes que hemos conocido de esta Comisión están marcadas por el bochorno.

Su configuración, su composición y su funcionamiento está pensado para que el parlamento pueda controlar la acción del Centro Nacional de Inteligencia sin que se ponga en peligro la seguridad de todos con la revelación de información secreta y sensible. Todas las fuerzas políticas están representadas y al tanto de los datos que allí se dan a conocer (salvo las excepciones citadas) y todo ello debería permitir el control necesario de la acción del Gobierno y el normal funcionamiento de una parte del estado que, necesariamente, no debe ni puede ser del dominio público. No lo es, de hecho, en ningún país del mundo.

Pero ahí entran en juego algunos personajillos con espíritu un poco de salvapatrias y un poco de ser más papistas que el papa. Unos están dentro, en la Comisión, y otros están fuera pero desearían estar dentro. Unos y otros se coordinan, se entienden y se utilizan y a unos y a otros les falta tiempo para airear todos los secretos que allí se han tratado.

Los que estaban dentro salen deseosos de contar aquello que acaban de conocer en su condición de representantes de la soberanía popular y los que esperan fuera están deseosos de poder publicar lo que es secreto y debería seguir siéndolo para la mayor seguridad de todos. Pero ni unos ni otros guardan el debido sigilo. Unos y otros se creen por encima de todo bien y todo mal para decidir por si mismos que se puede hacer público y que no. Y lo hacen, no pensando en los intereses generales o en un beneficio  mayor si no para intentar perjudicar al gobierno de turno (el que sea en cada caso) y para vender más periódicos.

Es muy loable ese propósito que algunos periodistas se han fijado en su vida según el cuál, su misión es sacar a la luz aquello que otros quieren ocultar. Pero no es aplicable a situaciones como la que nos ocupa. Aquí no hay nadie pretendiendo ocultar nada. Si no una parte delicada de la realidad del estado, conocida por el legislativo en su más amplio espectro y con el suficiente contrapeso como para que, si se produjesen desmanes, se les pueda poner coto. No estamos, al menos aparentemente, ni ante un manejo impropio de fondos reservados, ni ante un funcionamiento inapropiado de una parte del estado contra ciudadanos del propio estado, ni ante violaciones de la legalidad vigente, ni ante abusos de poder. Insisto, al menos aparentemente. Sería el primero en reclamar que se rompiese el secreto si tal fuera el caso. De lo contrario, dejemos en la Comisión de control de créditos destinados a gastos reservados lo que sólo allí debe ser conocido.

Máxime si tenemos en cuenta que los últimos comportamientos de los diputados y de los portavoces parlamentarios no es ni mucho menos ejemplar.

Las carreras de los señores diputados para iniciar su puente de Todos los Santos han vuelto a retratarlos ante el resto del país. Y no es sólo que les haya faltado tiempo para dejar su escaño nada más darle al botón del sí o del no en función de lo que les hubiese indicado su jefe de filas. Es que tenían todo preparado en los pasillos para no tener que pasar ni por el despacho. Se ve que son aficionados a los cambios de equipación que realizan los triatletas entre cada una de las tres pruebas que componen su disciplina.

Pero por si todo ello no fuera suficiente, es que jalean su ocurrencia en el durante y la justifican en el después.

http://multimedia.laopiniondemurcia.es/videos/nacional/20131101/los-diputados-abandonan-congreso-carrera-para-salir-puente-489739.shtml

Qué si perdíamos el avión, qué si era el último AVE, qué si tantos días sin ver a la familia,… Oiga, que todo eso está muy bien y es muy comprensible pero si usted, cualquiera de ustedes, ve esa imagen en cualquier centro de trabajo, en cualquier universidad, en cualquier otro país seguro que pensaría algo parecido a… es que son como niños!

Pues eso. A veces son como niños y maldita la gracia que tienen. Así que a ver si el miércoles se contienen y se comportan como adultos. Aunque lo dudo.

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