RECÍCLENSE, POR FAVOR

Estoy completamente a favor del reciclaje. No digo que sea fácil para los usuarios. Pero cierta dificultad no le resta valor ni a la tarea que se nos ha encomendado a los ciudadanos ni al propósito final de la cuestión. Estoy completamente a favor del reciclaje, pero no estaría demás que los ayuntamientos nos lo pusiesen un poco más fácil. O, mejor dicho, un poquito menos difícil.

Me gusta el diseño y que las cosas, además de prácticas y útiles, sean bonitas en la medida de lo posible. Durante años, los contenedores han sido simplemente útiles. Estaban más pensados para contener y para ser descargados que para los ciudadanos que los utilizábamos la mayor parte del día. Últimamente esa tendencia ha ido cambiando pero estamos cayendo en el absurdo de que la plasticidad dificulta el propósito último de estos recipientes.

El último caso que padecemos los vecinos de mi localidad es este.

Contenedor de envases. Foto Val

Contenedor de envases

Son los nuevos contenedores pensados para recoger envases (bricks, plásticos, latas,…). Son muy monos, muy redondeaditos, ideales para estar en la calle y no molestar más de lo debido. El problema es que el que los diseñó debió pensar que cada ciudadano lleva los bricks, las latas o los plásticos de uno en uno. De lo contrario, no se entiende que la boca sea tan pequeña y no haya alternativa posible para depositar los desperdicios.

Creo que no soy un caso único, pero yo suelo acumular cierta cantidad de envases en una bolsa ad hoc antes de llevarlos al contenedor. Y no te vayas a creer que lo hago en un cubo industrial, para nada. En mi casa hay un pequeño cubo tipo Ikea en el que no caben más que los envases de 4 ó 5 días. Pero el primer día que fui a depositar la bolsa en el contenedor… chasco!

Contenedor de envases. Foto Val

Contenedor de envases

 

La bolsa no entraba! Y ahí me ves un buen rato empujando, tratando de acomodar los envases de dentro para aprovechar la circunferencia de embocadura para meter la bolsa. Insisto en que era una bolsa normal, de las de super de toda la vida. Y aún así, atención a todo lo que quedaba fuera del contenedor! O a la poco que quedaba dentro, según se mira.

Contenedor de envases. Foto Val

Contenedor de envases

No salía de mi asombro! Pero cómo es posible, me preguntaba. Tendrá algún pedal para levantar completamente la tapa. Tururú. Y ojo que el hueco para el pedal existe, probablemente porque el vaso es similar al utilizado en los nuevos contenedores de residuos orgánicos, situados justo al lado y que, ¡o sorpresa! Sí tienen pedal, sí se levanta la tapa completamente y sí son accesibles para depositar cualquier bolsa de basura.

Le doy una vuelta completa al contenedor pensando que en algún lugar tiene que estar el truco. Pero no lo descubro. Incluso llego a pensar que se trata de un montaje de los de Just for laughs y le eché un vistazo alrededor hasta que me di cuenta de que había visto más contendores de este tipo por la localidad. Así que no me parecía lógico que se hubiese creado semejante trabajo de intendencia para grabar un episodio para ese programa.

Resignado, llego a la conclusión de que alguien, que no ha llevado nunca la basura al contenedor o que no recicla o las dos cosas, ha diseñado, fabricado, vendido, comprado y colocado estos contenedores del demonio en  mi ciudad. Quiero pensar que con la mejor voluntad. Pero empiezo a dudarlo.

Desesperado tras varios minutos perdidos en una operación que normalmente lleva 10 ó 12 segundos. Le meto un berciano arreón a la bolsa y padentro! La alternativa era dejarla como está en la imagen y obligar al resto de mis vecinos a utilizar sólo la otra boca y no me parecía muy cívico.

De vuelta a casa, le echo un ojo a internet para descubrir que, con ligeras variaciones, este tipo de contenedores son el último grito. Y no sólo por España! Ahora el que grita soy yo. Pero como es posible! No puede ser tan difícil. Antes de diseñar algo, piensen para que se va a utilizar, pero de verdad, en situaciones reales. Métanlos en su propio túnel de viento para comprobar que las cosas funcionan para lo que tienen que funcionar.

Y no me digan que los contenedores de vidrio también tienen una boca pequeña adaptada a los envases que se depositan en ellos. En primer lugar, en los contenedores verdes no se pueden meter las bolsas en las que bajamos el vidrio. Y en segundo lugar, las botellas no chorrean como las latas, los bricks y algunos plásticos, desposeídos del alimento que han albergado con anterioridad.

Piensen un poquito, que tampoco es para tanto y, como dicen en las campañas de apoyo al reciclaje: es un pequeño detalle que nos beneficia a todo, porque Reciclar es de Sabios.

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