Y AHORA QUÉ

Hemos vivido la histórica comparecencia de Mariano Rajoy. Comparecencia voluntariamente forzada por la acción coordinada de la oposición. Y lo inmediato que yo me pregunto es, y ahora qué.

No creo que sean muchos los que duden que la cosa no se detiene aquí. Da lo mismo que estemos en el mes de agosto y que la atención de la sociedad esté diluida. Ligeramente diluida, al menos. Ya se sabe que el verano tiene esas cosas. Y el mes de agosto más. Tal vez por eso, los zurriagazos que sin duda se van a producir (políticos, periodísticos, judiciales,… y no digo que necesariamente en ese orden) se produzcan con un poco de diferido. Muchos de ellos, sin duda, están previstos, preparados y diseñados. Pero tendrán que esperar a tiempos más propicios.

Mariano Rajoy. EFE-J. J. Guillén. Vía diarioinformacion.com

Mariano Rajoy. EFE-J. J. Guillén. Vía diarioinformacion.com

Pero mi pregunta sigue siendo la misma. Y ahora qué. Había parecido que tras esta comparecencia algo fundamental iba a cambiar en España. Mariano Rajoy ha hecho un discurso dentro de lo previsible. Comenzando por lo mínimo, o lo máximo, que se le pedía y que se esperaba de él. “Me equivoqué”, ha asegurado, tomando prestadas las palabras de Don Juan Carlos hace 16 meses.

Para eso, no hacía falta convocar una sesión plenaria, digo yo. Es mejor que lo haga en el Congreso, sin duda. Que quede reflejado en el diario de sesiones. Y que tenga que aderezar las disculpas con alguna otra explicación. Pero nos podíamos haber ahorrado la comparecencia.

La cuestión no es que la oposición exigiese la presencia de Rajoy en el Congreso bajo amenaza de moción de censura, la cuestión no es que los españoles esperásemos las palabras de Rajoy para ver como afrontábamos la vuelta al curso a partir de septiembre. La cuestión es que los mercados y la prensa internacionales volvían a tener un ojo puesto en España. Otra vez en agosto. Otra vez bajo amenaza de desestabilización de nuestra economía.

Si esa es la cuestión, lo que procede es saber cuál es el efecto que las palabras del Presidente del Gobierno, y el posterior debate con los grupos parlamentarios, tendrá en esos mercados y en esa prensa internacional. Si la jornada parlamentaria de hoy es considerada suficiente, volveremos a estar en una pelea de gatos en la política española. Si los mercados y la prensa internacional vuelven a asomar la patita tendremos un problema, pase lo que pase en las escaramuzas locales entre el PP-Gobierno y los partidos de la oposición.

Me da la impresión de que Mariano Rajoy se le ha escapado vivo a Alfredo Pérez Rubalcaba. No quiero decir que el líder del PSOE haya estado mal. Ni mucho menos. Puede que haya sido su mejor discurso desde que ha vuelto a los bancos de la oposición. Pero no ha puesto en aprietos a Rajoy. Es más, se ha quedado con la patata caliente de la moción de censura en sus manos y es una patata que le puede quemar a un par de meses de esa Conferencia Política en la que se tienen que marcar las pautas del partido socialista desde ya hasta las elecciones generales de 2015.

Alfredo Pérez Rubalcaba. EFE, J. J. Guillén. Vía diarioinformacion.com

Alfredo Pérez Rubalcaba. EFE, J. J. Guillén. Vía diarioinformacion.com

Mariano Rajoy ha salido airoso. Ha justificado el por qué había sido citado en el Congreso y no ha evitado, cómo muchos se temían, el tema Bárcenas. Es cierto que ha esgrimido los datos económicos y las reformas a modo de engaño. Pero él mismo sabía que no iba a distraer la atención de nadie con ese engaño. Tampoco podía perder la ocasión de lucirlos sabiendo que nadie, en la oposición iba a contestárselos. No tenían tiempo. Pero no creo que Rajoy haya despejado todas las dudas.

Ha ganado tiempo, ha tranquilizado algo las aguas y se ha protegido de cara a lo que pueda, a lo que va a ocurrir en otoño. Volverán las oscuras golondrinas en forma de titulares de prensa. Volverán las oscuras golondrinas con forma de decisiones judiciales. Y no volverán, porque no se van a ir, las oscuras golondrinas de la oposición que no pueden bajar la presión a riesgo de sufrir un descrédito mayor.

Lo que sigo sin entender es por qué Mariano Rajoy se empeña en intentar esquivar el parlamento. Ya se que ha recordado las muchas intervenciones y preguntas que tiene todas las semanas. Ya se que hay pies forzados, como los plenos tras los Consejos Europeos, que no puede evitar. Pero teniendo en cuenta que no le va nada mal cada vez que accede a la tribuna, no acabo de entender porque se resiste.

No lo justifico para nada, pero su renuencia a las ruedas de prensa puede tener una cierta razón. Los periodistas somos muy malos, la soledad es mucho mayor, la posibilidad de réplica harto difícil y la posibilidad de retorcer los argumentos enorme. Como tantas veces, no hay más que acudir a la mejor serie de la historia para entender lo que digo.

No tengo respuesta, desde luego, para mi pregunta del principio. Pero me da la impresión de que la legislatura tiene todavía larga vida. Me da la impresión de que Pérez Rubalcaba va a seguir teniendo tanto trabajo interno como externo. Siendo así que el interno es mucho más necesario para él, aunque el externo es el que esperan los ciudadanos que desarrolle con más eficacia. Y me da la impresión de que si la ligera mejora económica se consolida todo será distinto. Si no…

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