QUERIDA CONCHA

Te conocí de repente. Por sorpresa. Sin esperarlo.

Te hemos perdido de la misma forma.

Tu lucha contra la maldita enfermedad la dábamos todos por ganada. No porque fuese sencilla, para nada. Sino porque éramos conscientes de tu capacidad de lucha. De tu fortaleza. De tu entusiasmo y de tu alegría y ganas de vivir.

Concha García Campoy

Concha García Campoy

Recuerdo como si fuese hoy, y han pasado 19 meses, el día que Manuel nos dijo que tenías leucemia. Fue tras una reunión de media docena de personas. Como hacéis las cosas tú y Manuel. Sencillas, sin aspavientos, serenas. Pero todos los que allí estábamos nos quedamos mudos. No podía ser. Era demasiado injusto.

Tras unos cuantos minutos algunos fueron capaces de reaccionar. De sobreponerse y tratar de echar una mano. Pepe, como siempre, el más claro, el más firme, el más directo. Manuel, sereno. Afectado en lo más hondo, pero sereno. A otros nos costó más reaccionar.

Había que echar una mano en lo posible. Darte ese cariño extra, cariño nunca te ha faltado, y confiar en ti como siempre. Repasé entonces como habían sido mis primeros contactos contigo.

Charlas breves alrededor de las Juntas Directivas de la Academia. Primera sorpresa. A pesar de tu larga y exitosa vida profesional, escuchabas más que hablabas. A pesar, he dicho, y me siento ridículo. A pesar no, precisamente tu vida profesional es lo que es porque siempre has escuchado, has sabido escuchar.

Sólo unos meses después nos vimos ante la tarea de preparar los Premios Talento de aquel año 2010. Yo con el guión y la intendencia. Tú dándole la forma precisa. Acababa de morir Joaquín Soler Serrano y preparamos un sencillo recordatorio para el maestro. Hice lo que pude con las palabras y te lo pasé para que lo mejorases.

Concha García Campoy

Concha García Campoy

Creo recordar que no cambiaste ni una coma. Pero lo leíste y lo llenaste de verdad. En aquel momento nos revelaste a todos, con la mayor naturalidad, que habías sido una de las víctimas de aquellas riadas del Vallés. Que, incluso, te dieron por desaparecida y que años después pudiste hablarlo con el propio Joaquín en una entrevista en la radio.

Aquellas palabras que yo había puesto sobre el papel eran otras en tu voz. Al acabar el acto me diste las gracias. ¡Tú me diste las gracias! ¡Qué ironía!.

Luego hemos seguido trabajando juntos en las cosas de la Academia. Una rueda de prensa por aquí, un homenaje a Luis Mariñas por allá. Un Debate Electoral en 2011… Me doy cuenta ahora de que en los prolegómenos de aquel Debate que tantas energías nos consumió a todos tú ya debías estar notando los primeros cosquilleos de la enfermedad. Pero no dijiste nada.

Echaste el resto como pocos. Cien entrevistas, decenas de ruedas de prensa. Siempre la cara y la voz de la Academia. Un lujo. Y seguro que ya notabas ese algo raro en tu interior. ¡Qué cosas!

Concha García Campoy

Concha García Campoy

Paso el primer envite de la leucemia y volvimos a verte el verano pasado entre nosotros. Bien. Físicamente bien. Anímicamente impecable, como siempre. Ya nos lo decía Manuel, nuestro cordón umbilical contigo durante todos estos meses. “Está bien, fuerte, con ánimo”. ¡Quién lo dudaba!.

Yo no, desde luego. Sólo unos días antes, el 4 de julio de 2012, había hablado contigo. Acabábamos de terminar la entrega de los Premios Iris en el Parque de Atracciones después de un proceso de preparación extraordinariamente duro. Al menos para mi lo fue. Y el resultado había sido aceptable. Como siempre hago, estaba agradeciendo su dedicación a toda la gente con la que había trabajado durante esas semanas y en medio del barullo se me acerca Manuel con un móvil.

“Es para ti”, me dice. Y saludo por la línea “Hola, buenas”. Fuiste tú quién me respondió. Me felicitaste con las palabras justas. Con cariño. Como siempre me habías tratado. Pero te aseguro que aquella conversación la tengo grabada para siempre en mi memoria. Habías visto la ceremonia desde tu retiro y te habías tomado la molestia de llamar.

Los que me conocéis sabéis perfectamente que las palabras no son mi fuerte. Y estoy seguro que aquella noche no supe decir lo mucho que significó para mi esa conversación. Lo mucho que te lo agradecí y te lo agradezco. Ya me gustaría tener tu verbo para poder verbalizarlo como te mereces.

Concha García Campoy

Concha García Campoy

Te recuperaste. Volviste con nosotros. Y volviste a presentar, noviembre, los Premios Talento. Que gran noche aquella también. De nuevo fue muy fácil trabajar contigo. Y ahora te has ido. Creo que no hemos vuelto a hablar desde entonces. Una lástima.

Mira Concha, yo no puedo hablar de que te conociese desde hace muchos años. O de que hayamos hecho juntos muchas cosas. No puedo presumir de amistad contigo. Para eso hay miles de personas con más bagaje. Pero si guardo estas pequeñas cosas que para mi son importantes. Esas pequeñas cosas que me hacen dar gracias por haberte conocido y por haber podido trabajar contigo, aunque haya sido sólo un poquito.

Me gustaría saber decirlo y escribirlo mejor. Como tu te mereces. Pero cada uno llega hasta donde llega. Por eso tú has llegado hasta lo más alto y ahí vas a estar siempre.

Así que optaré por lo sencillo. Por lo mismo que ayer puse en un tuit: Gracias Concha y hasta siempre. Siempre estarás con nosotros. Y yo siempre te estaré agradecido por aquella llamada del 4 de julio.

Concha García Campoy

Concha García Campoy

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s