EL CINE Y LA LEY DEL EMBUDO

Cogió la pasta que pudo reunir, 40.000 euros.  Recurrió a la familia y los amigos. Hizo la película que tenía en la cabeza. Se movió todo lo que pudo. La colocó allí donde había un hueco y recaudó tres veces lo que le había costado. Paco León dedicó buena parte del año 2012 a su “Carmina o revienta” y, sólo por eso, merece un elogio. Aunque no es santo de mi devoción ni he visto la película.

Sí he visto y he disfrutado “Las aventuras de Tadeo Jones” de Enrique Gato. Previsible pero divertida. Muy bien hecha. Entretenida y que te deja buen sabor de boca. Ha costado 8 millones de euros y ha recaudado más del doble. Un caso más de que poniendo buenos cimientos, en España hay talento, ideas, trabajo y capacidad para asentar una buena industria del cine.

Me agradó escuchar a Pablo Berger anoche diciendo que “Somos una industria”. Lástima que su aclamada película haya costado 5 millones de euros y no haya recaudado ni medio kilito. Es más que posible que tenga un arreón ahora tras su éxito en la entrega de los Goya de este año. Pero no va a cubrir, ni de largo, el presupuesto. No te preocupes, Pablo, porque es lo habitual en el cine español.

Sólo con echar un vistazo a las finalistas del este año es como para echarse a temblar. Dejando al margen los dos casos ya citados y “Lo imposible” de Juan Antonio Bayona (el presupuesto más alto de una película española de este año) el resto no cubren gastos. Así de dura es la realidad de nuestro cine. Y eso que hemos vivido el mejor año en lo que a recaudación se refiere, como bien se encargaron de recalcar en la ceremonia de anoche.

Ya sé que hay muchos sectores e industrias subvencionadas. Demasiadas, cabría decir. Pero, es un poco cansina la letanía de la gente de la industria del cine. Por lo menos, para mí. Me parece bien que se proteja a muchos sectores profesionales que viven de la actividad cinematográfica. Por su puesto. Pero no estaría de más un poquito más de humildad y de prudencia cuando se ponen a exigir.

Hace unos años, siendo Presidente de la Academia del Cine, Alex de la Iglesia

Alex de la Iglesia. Vía Noticias de Navarra

Alex de la Iglesia. Vía Noticias de Navarra

no tuvo ningún reparo en decirle a los directivos de Televisión que tenían que dejar de producir series y destinar ese dinero al cine para mantener esa industria a flote. Claro, esos directivos le recordaron que buena parte de los profesionales también trabajaban en las series y que sus inversiones (las de las televisiones) mantenían una industria, la audiovisual, que es mucho más que el cine, afortunadamente.

Resumiendo, contra el vicio de pedir, está la virtud de no dar. Y eso que en el caso de las televisiones ya dan unos buenos dineritos, por ley, para mantener el cine patrio.

También ayer, Candela Peña dijo algo cargado de razón al recoger su Goya “Llevo tras años sin trabajar, he tenido un niño y necesito trabajo para mantenerlo”. Entiendo perfectamente a Candela, pero no estaría de más que antes de pronunciar esas palabras como si fuesen verdades absolutas pensase en cuantos miles de personas están en situación parecida en España.

Candela Peña

Candela Peña

Es más, debería pensar si, como en muchísimos casos, no ha llegado el momento de cambiar su profesión por otra con más salidas. Como muchísimos españoles. Aún más, podría contemplar la opción de hacer las maletas y salir de España para buscar un puesto de trabajo. Como hacen, a diario, miles de españoles. Lo digo porque me dio la sensación de que Candela Peña, como muchos de sus compañeros, están pidiendo que se generen de la nada puestos de trabajo para que ellos puedan seguir trabajando en lo que les apetece. Y si esa ecuación no funciona, la culpa es de los españoles y del Gobierno.

Creo que las reglas deberían ser las mismas para todos y, una vez más, estoy de acuerdo con las palabras que pronunció ayer Pablo Berger. “Viva el cine libre”. Efectivamente, viva el cine libre como la industria libre. Libre para tomas sus decisiones y para asumir las consecuencias de esas decisiones. Porque, claro, muchos (si no todos) los que estaban ayer en la entrega de los Premios Goya, llevan meses poniendo el grito en el cielo por el rescate de los bancos españoles, por el dinero público inyectado,… Pero ellos, los del cine, llevan pidiendo y recibiendo exactamente lo mismo desde hace 30 años y a ellos no se les puede criticar por ello.

Me gusta el cine. Disfruto con el cine. No sé ni concibo como sería mi vida sin películas. Más triste, supongo. Pero me duele en el alma cada vez que oigo este tipo de alegatos como si fuesen verdades absolutas encajadas en esa dolorosa Ley del Embudo que tan bien gestionan las gentes del cine… desde hace décadas.

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