RECUERDOS

He envejecido de golpe. De buenas a primeras, lo único que tengo son recuerdos. En mi cabeza sólo se agolpan imágenes, situaciones, personas, momentos. Recuerdos. Da la sensación de que, de un día para otro, hay más pasado que futuro. Recuerdos. O, al menos, que el pasado es más potente que el futuro. Más presente. Recuerdos.

Me acuerdo de mi primer día en la redacción. Yo conocía a mucha de la gente que allí estaba. Llevaba años viéndolos por la tele. Para ellos, yo era transparente. Un becario más, recién llegado. Me acuerdo de Susana. Siempre sonriente, siempre amable, siempre trabajando. Siempre hermosa. Fue muy amable conmigo. Ahora, que somos amigos, sé que es amable con todo el mundo. Una buena persona de manual. De las que ya casi no quedan.

Me acuerdo de Almudena, de Isidoro, de Manuel, de María José. Me acuerdo de ese tronco del fin de semana al que tratábamos de agarrarnos para aprender. Y ellos se dejaban. Me acuerdo de Alfonso. Siempre mi jefe. Siempre mi amigo. Siempre con sus cosas. Me acuerdo de cuando aquello fue creciendo. De Pedro Pablo, de Luis, de Pedrito (rebautizado como Bond). Me acuerdo de Javi, del que aprendí mucho menos de lo que él me enseño. De dónde no hay, no se puede sacar.

Me acuerdo de Inma, de Manolo, de Dori, de Mada, de casi todos los que desembarcamos en aquellos años, dos décadas atrás. ¡Qué ganas teníamos! ¡Qué ilusión! No la perdimos nunca. Era la ilusión de nuestra vida y estábamos felices.

Me acuerdo de los distintos caminos que cada uno íbamos tomando y de que, pese a todo, íbamos encontrando momentos para compartir confidencias, chascarrillos, ilusiones. Recuerdo que fueron llegando las parejas, los matrimonios, los hijos. Recuerdo las meriendas en casa de uno o de otro. Las risas, las fotos (muchas adornan mi casa) y alguna celebración. Recuerdo las canciones (siempre desafinadas a pesar de los esfuerzos de Manolo), los relatos de Nacho, las ocurrencias de casi todos.

Me acuerdo de las discusiones (profesionales y personales), los enfados, las reconciliaciones. Me acuerdo de los distanciamientos y de los reencuentros. Me acuerdo de los silencios y de las conversaciones hasta las 4 ó las 5 de la mañana. Me acuerdo de la vida.

Me acuerdo de mi primer día en un control. Con Antonio, con Dani, con David, con Rosa, con Jaime. Todos veteranos y curtidos. Yo recién llegado. Ellos tranquilos, amables, enseñándome. Yo, perdido. Recuerdo las procesiones, las misas, los días de fiesta, las jornadas de varias horas en la semi penumbra del control. Me acuerdo de esa sensación de un equipo de curtidos profesionales pendientes de lo que yo tenía que decir. Todos pendientes de aquel “Vamos a…”

Me acuerdo de Sito, explicándome cómo funcionaba la mesa del multi. De Luis, desgranándome que había en cada uno de los veintitantos monitores que tenía delante. Me acuerdo de Toño relajando la situación con 200 o 300 botones a sus manos. Me acuerdo de Bea, de Rafa, de Gonzalo, de Oscar. De Paco, Jose,… Hacer la tele es cosa de muchísimas personas. Todas necesarias, todas imprescindibles.

Me acuerdo de Antonio. Mil horas me he pasado en su despacho. Cada trazo es importante. Me acuerdo de Ángel, de José Ignacio, de Tedeka. Joder, me acuerdo de muchas más caras a las que ahora no soy capaz de poner el nombre exacto. Lo siento. Me acuerdo de Ortega, de Jose, de Alberto. Me acuerdo de horas de ensayos, de pruebas, de horas de directo. Me acuerdo de Juan, de César, de Juanlu, de Raquel, de Inma, de Eva,… De la maldita letra de pulga de César. Del buen humor de todos. De la disposición de todos. De la colaboración de todos.

Me acuerdo de los compañeros de la cueva. Encerrados con parte del patrimonio de la casa. Imágenes que todos necesitábamos en un momento u otro. Me acuerdo de Miguel Ángel (más cosas), de Horacio, de Belén, de Luis, de Fernando, de Santi, de Pilar,… Joder, otra vez recuerdo más caras que nombres. Más momentos, situaciones,… Me acuerdo de Teresa, de Pacho, de Blasi, de Alicia, de Carlos, de Rael, de Bea, de Fernando,… ¡Son tantos!

Me acuerdo de los mayores que, pese a todo, se fiaban del novato. De Alfonso, está dicho, de Isidoro, de Jesús, de Vicente, de Fernando, de María Jesús (no se me olvidará nunca el Acuerdo de Viernes Santo). Me acuerdo de muchos otros días. Aquel 11 de septiembre en el que Pilar mando a tomar viento sus vacaciones para volver al trabajo. De mi hermano Jose, siempre, siempre a mi lado. Antes, incluso de empezar a trabajar. Me acuerdo de Carlos, el pilar imprescindible en tantísimas horas de control. Con el que he compartido y comparto otras muchísimas cosas. Somos amigos.

Me acuerdo de mucha gente con la que he trabajado menos o hace más tiempo que no coincido. Luis, Daniel (el Farru), Marta. Me acuerdo de las Grecas. Nunca, jamás, podré olvidar aquel día, con las dos vestidas de blanco nuclear. Me acuerdo lo fácil que me lo hacían todo y lo difícil que yo se lo ponía. Gema casi se descoyunta el cuello una noche electoral por mi culpa mientras yo miraba a Begoña. Las recuerdo a las dos. Y recuerdo una comida con Bego y con Javi. Para ellos era duro, para mi triste.

Recuerdo tantos departamentos, tanta gente. Todos siempre pendientes de facilitarme las cosas. Cada uno en su parcela por el bien de todos. Por hacer la mejor emisión. Zoraida, Nuria, José Luis, Rafa, Antonio, Olga,… Me acuerdo de Javi probando una y otra vez en el retroproyector para que todo fuese perfecto. Me acuerdo de Mercedes emitiendo toda la madrugada desde el control de Continuidad. Me acuerdo de Rocío entrando por teléfono esa misma madrugada.

Me acuerdo de que se me han olvidado, seguro, muchas más cosas, muchos más nombres, muchas más personas. Pero se, siempre lo he sabido, que soy lo que soy gracias a todos ellos. Gracias a que una vez o muchas veces, trabajé junto a ellos. Que todos han sido mis compañeros. Que muchos, afortunadamente, han sido mis amigos. Y que con la mayoría mantengo contacto.

Soy recuerdos y al ser consciente de ello reconozco que tengo una sensación extraña. Pero es mi sensación y son mis recuerdos.

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18 comentarios en “RECUERDOS

  1. Hola Valentín. Los recuerdos buenos ahí están, pero se han quedado muy al fondo… los malos recuerdos son más recientes y han intentado aplastarlos.
    Recuerdo cuando era PMP y vivía en la redacción de informativos y me daba cargo de conciencia hasta ir al cuarto de baño por si cambiaban una entradilla. Pero también recuerdo cuando me echaron de mala manera de allí y mis compañeros se repartieron mi trabajo. A Felicidad, a Carmen, a Rosa, a Gladis y a mi no nos echaron en aquel momento porque no podían… e intentaron relegarnos a aquel “atención al telespectador” diciéndonos que era una oportunidad profesional.
    Yo me negué en redondo y acabé mis días en Telemadrid haciendo órdenes de emisión en Continuidad, siempre con la misma ilusión que el primer día, aquel 15 de enero de 1990 en el que empecé a trabajar en el Departamento de Formación con el ya fallecido y muy querido para mí Arturo Tejerina. Con él entraron a trabajar allí cientos de becarios que demostraron su valía en todos los departamentos de Telemadrid, que entraron sin ningún tipo de enchufe, por su valía, que se presentaron a unas oposiciones públicas y aprobaron… y que ahora están en la calle.
    Mi relación contigo siempre fue cordial, profesional, ciertamente nunca fuimos amigos, pero tengo buen recuerdo de tí porque coincidimos en los buenos tiempos.
    Un abrazo.

    1. Querida Paloma, yo también me acuerdo de Arturo. Como no hacerlo si fue él el que nos hizo la última prueba de acceso en Zurbano a un grupo de becarios que luego recorrimos los metros que nos separaban de Esproceda cargados de ilusiones. Manolo, María, Ángeles, María Antonia y alguno más íbamos con toda la ilusión de aprender y aprovechar aquellos 9 mese de beca. Y como no voy a recordar tu trabajo y el de las personas que citas. Siempre facilitabais la labor de la edición en todos y cada uno de los informativos, avances, especiales,… Me acuerdo del trabajo, de la colaboración y de los malos momentos (para mi) en los que siempre encontraba apoyo y ayuda en vosotros. Es así y así lo recuerdo. Y me acuerdo de ti, no sólo por lo que dices, sino porque era un placer y una garantía saber que tu (como el resto de compañeros) hacías posible y mejor mi trabajo y el de todos. No se trataba de amistad (en algunos casos sí) sino de compañerismo y de trabajo, como tu bien dices. Y por eso os recuerdo. Con cariño, con afecto y os echo de menos.
      Un abrazo.

  2. Querido Valentín: ERES UN IMPRESENTABLE.
    De tus recuerdos has borrado muy significativamente que cuando esta Dirección de Informativos llegó, no dudaste una vez más en cobijarte bajo el árbol que más sombra da, y así te convertiste, en un primer momento, en el brazo ejecutor de los tejemanejes de Agustín de Grado.
    Se te ha olvidado cómo nos metiste en tu despacho , aunque no a la vez, a Ángel García, a Chus Puente y a mí, para decirnos que nos apartabas de la primera línea de Informativos con excusas absurdas, porque no nos podías decir la verdad, sopena de haber sido denunciado por acoso laboral. Fuiste expectador impasible de que a ellos dos se les abrieran expedientes sin fundamentos y de que se purgara a otros compañeros alejándoles, alejándonos, de la primera línea informativa.
    Cuando ya no soportaste tanta basura, llegaste a una especie de pacto para seguir llevándotelo crudo pero en un cómodo retiro (canal Metro) y para que no echaran a tu esposa, ex jefa de Nacional, a la calle.
    Hoy, los dos seguís ahí dentro, mientras todos estos compañeros que te han escrito, están fuera.
    Lava tu conciencia en otro sitio.

  3. Grande Valentín, muy grande.
    Aunque entré más tarde, he podido, como dices, disfrutar de esos buenos momentos trabajando y aprendiendo al lado de los profesionales que levantaron nuestra tele.
    Ha sido un enorme placer trabajar contigo,

    1. Placer mutuo, querido. Ya lo sabes. Las mil horas de preparación y de directo en los especiales eran una escuela, un disfrute, un gozo,… Momentos inolvidables. Y saber que podía acudir a vosotros con cualquier problema y la seguridad de que lo ibais a arreglar, la mejor forma de embarcarme en cualquier proyecto.
      Fortísimo abrazo!

  4. Guardas muchos nombres y recuerdos en tu cabeza, Valentín. Me alegro… Yo pienso como Rosa, mis recuerdos se me han bajado al corazón… los buenos, vaya, los que quiero recordar. Los malos se han quedado en el ala oscura de las pesadillas. Esos quiero olvidarlos, pero no voy a poder, sospecho. Perdonar, puede que perdone, entre alguno de esos nombres que tú has citado hay personas (en fin, de algún modo las tengo que llamar) que han ultrajado mi confianza. Hoy (curioso!) vuelven a trabajar… no voy a pedirles que no lo hagan… ellos saben que por éste motivo es por el que han hecho lo que han hecho. Pero que no me vengan con mensajitos de ánimo, de reconciliación, ni de lástima. No doy lástima. La dan ellos. Un abrazo enorme y fuerza para afrontar la nueva tele en la que trabajas… Y atesora nuevos recuerdos a partir de ahora, eso será buena señal.

    Ana Castro.

    1. Cada uno, Ana, guardamos los recuerdos que guardamos. Y los guardamos donde decidimos guardarlos. En la cabeza, en el corazón, en el cuarto oscuro,…
      Saludos.

  5. Valentin gracias por este emotivo recuerdo, me acuerdo absolutamente de todo y de todos, los reconozco a todos. Pero creo que tu memoria anda un poco floja. Dentro de mi cabeza tambien me asaltan otros recuerdos.
    Me acuerdo de Agustín, de Jose Antonio, de Daniel, de María, de Diana, de Isabel, de Victor, de Pedro, de Rafa, de Jose, de Nacho, de Julio, de Cristina, de Maria, de Jota, de Juanmi, de Charo,de Rebca, de Richard, de Pilar, de Miguel, de TAcho, de Vicente, de Laura. Recuerdo perfectamente cuándo y cómo llegaron, recuerdo cómo aprendieron de nuestras experiencias y nuestra profesionalidad. Recuerdo cómo arrinconaron a unos y trajeron a otros. Me acuerdo de ellos y de todos aquellos que han contribuido, con su laxitud en la ética periodistica, con su poca exigencia como profesional, a que la tele de los últimos tiempos no fuera com tu la recuerdas. Han contribuido a desmantelar todo lo que vivimos antaño, han contribuido a desalojarnos de nuestra casa a todos esos que tú nombras con tanto cariño.
    Y aunque todos son recuerdos en mi cabeza sólo llevo en mi corazón roto a los que se fueron conmigo y a cuatro más, solo cuatro, de los que se quedaron.

    Rosa Meneses

    1. Siempre, Rosa, siempre me acordaré de las muchísimas horas que hemos compartido en el control y en la redacción. Nada ni nadie me las va a sacar nunca de mi cabeza y de mi corazón. Nadie ni nada. Igual que los recuerdos que he enumerado. Y si, hay muchas cosas que no recuerd

  6. Lo acabo de leer y estoy llorando como una idiota. Has conseguido lo que no ha logrado el pu.. burofax ese. Yo recuerdo lo estupendo que era trabajar contigo, lo fácil que nos lo ponías y lo aprendido también de ti. Un fuerte abrazo
    Bea

    1. Aprendimos, aprendimos y no perdimos la capacidad de ayudarnos, de buscar soluciones entre todos, de divertirnos y de procurar hacerlo cada día un poquito mejor. Muchos besos Bea.

  7. Bonitos recuerdos…Grandes recuerdos . Eramos un equipo, con sus más y sus menos, pero un EQUIPO.
    Ahora so quedan aprendices de verdugo y sus víctima s amedrentadas.

    Un fuerte abrazo..

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