SORKIN Y SIMON

Estos días he empezado a ver una serie recientemente estrenada en Estados Unidos. The Newsroom es la más reciente creación de Aaron Sorkin al que algunos siempre estaremos agradecidos por haber parido The West Wing… el siglo pasado. Pocas veces he disfrutado tanto delante de la televisión como viendo El Ala Oeste. Y mira que era difícil verla. La estrenó de madrugada y a traición TVE y la fue vapuleando hasta ignorarla. Luego, una vez finalizada, Digital + la tiraba los fines de semana, como con ganas de quitársela de encima. Una pena.

Menos mal que se podía comprar y ver una y otra vez. Disfruto cada vez que alguien la cita, o hace referencia a ella. Disfruto cuando hablo con mis amigos de capítulos concretos o de personajes. Disfruto soñando con que la séptima no es la última temporada y que Jed Bartlet se reencarnará en Matt Santos y podremos disfrutar de ella toda la vida. Cuando me despierto de ese sueño, vuelvo a empezar a verla, desde el principio y siempre descubro cosas nuevas.

Aaron Sorkin. Vía alt1040.com

Aaron Sorkin. Vía alt1040.com

He utilizado sus tramas para artículos, para trabajos, para ponencias y para pasar muy buenos ratos con charlas más o menos intrascendentes. Y pese a todo tengo que reconocer que sus siete temporadas están recorridas por dos elementos fundamentales: uno, una especie de espíritu positivo a lo Frank Capra y dos, una obsesiva crítica al Partido Republicano que se agudiza a medida que avanzan los capítulos. Ambos elementos fueron puestos por Sorkin y son parte indisoluble de la serie.

Si tenía alguna duda, se me ha despejado viendo The Newsroom. Ambos están también en esta serie aunque agudizados. Sobre todo la obsesión anti republicana. Y eso que esta vez Sorkin se lleva la trama a un canal de televisión. A un espacio de noticias de esos nocturnos que tan importantes son en EE UU.

Mackenzie MacHale. Vía antoine.riviere.tf

Mackenzie MacHale. Vía antoine.riviere.tf

Por cierto, viendo la serie asientas la idea de que la televisión se hace de forma muy diferente en EE UU y en España. No me atrevo a decir que formato es mejor o peor. Probablemente ambos tienen ventajas e inconvenientes. Pero si sé que sufro cada vez que veo un capítulo. Durante años estuve haciendo lo que hace Mackenzie MacHale. Aunque yo no estaba enamorado de mi jefe, ni había estado en Afganistán, ni me han tiroteado nunca. Y haciendo lo que hace Mac he disfrutado como nunca en mi vida.

No me había dado cuenta lo mucho que lo hecho de menos hasta que he empezado a ver esta seria. Y es curioso como recuerdo situaciones, momentos, informativos,… que había arrinconado en mi memoria. Incluso personas con las que trabajé y con las que disfrute de esos momentos de máxima tensión los recuerdo con toda nitidez viendo la serie. Y duele, vaya que si duele. Es más que posible que nunca más me meta en un control, ni me cale el microcasco, ni compruebe la señal de un directo para hacer un chascarrillo y dar las últimas instrucciones al redactor o redactora de turno. Es casi seguro que nunca más tendré una discusión con el presentador o la presentadora a través del pinganillo para luego hacer las paces en su despacho. Es cierto que no miro las audiencias desde hace 6 años y no reviso y volteo escaletas desde hace 6 años. Y siento que he cambiado de profesión.

He pensado en esto y en otras cosas sobre las series en las últimas horas. Anoche estaba viendo un par de capítulos de The Newsroom y twitteando con un par de compañeros (a los que, por cierto, creo que alguna vez martiricé en un directo). @RodriTimes y @kitigordillo me ayudaron a ver más cosas de las que yo estaba viendo en la serie y me alegro. Entre otras cosas, me llevaron a pensar en eso tan absurdo de la mejor serie de todos los tiempos. Recientemente he visto varios artículos que otorgan tal honor, sin miramientos, a The Wire.

También esta la he visto y también con ella he disfrutado. Pero no me ha dejado la misma huella. También tengo amigos con los que converso de esta serie como @Pedro_Guzman_ pero las conversaciones no alcanza los niveles de las de El Ala Oeste. Tengo pendiente ver otras cosas de David Simon porque me parece que tiene una forma muy particular de contar las cosas, sobre todo en Treme. Pero me doy cuenta de que no guardo los mismos recuerdos de The Wire que de The West Wing. Es más, como he dicho, El Ala Oeste la vuelve a ver entera casi todos los años. Y The Wire no he vuelto a ver, aunque la recomiendo y la dejo a los buenos amigos.

David Simon. Vía pastemagazine.com

David Simon. Vía pastemagazine.com

No sé si The West Wing es la mejor serie de la historia, ni sé si Aaron Sorkin es el creador con más talento (seguro que no) pero el cabrón de él tiene la habilidad de darme donde más me duele. Al menos, hasta ahora.

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