DAÑO PERSONAL

Cuentan que Margaret Thatcher, que había llegado al 10 de Downing Street con enorme esfuerzo (por ser mujer, entre otras cosas); que había plantado cara con éxito a los duros sindicatos ingleses de finales de los 70 y primeros de los 80; que había dejado reducida a la mínima expresión a los laboristas británicos;

Vía www.puntoencuentrocomplutense.es

Margaret Thatcher

que había demostrado que el imperio de ultramar no lo ponía en juego una dictadura como la Argentina en Las Malvinas; y que había logrado la reelección hasta en 3 ocasiones, la mayoría contra todo pronóstico, decidió presentar la dimisión cuando se dio cuenta que los suyos ya no estaban con ella. Que iban de conspiración en conspiración. Que se habían cansado de ella. Eso le hizo más daño personal que ninguna otra cosa.

Esperanza Aguirre siempre ha llevado una foto de la Thatcher en su memoria. Por mujer, por liberal, por política y por británica. Y no necesariamente en ese orden. Lo de La Dama de Hierro española le venía como anillo al dedo y a ella le gustaba. “Es un honor” creo que dijo en alguna ocasión.

Vía Mallorca Diario

Esperanza Aguirre. Vía Mallorca Diario

Aguirre siempre ha llevado con orgullo su condición de mujer y el ir abriendo nuevos caminos para las que vendría por detrás. Primera Ministra de Educación, Primera Presidenta del Senado, Primera Presidenta Autonómica Electa,… Aguirre ha sido de los azotes más inmisericordes de los sindicatos en lo que llevamos de democracia. Aguirre ha dejado reducido el socialismo en la Comunidad de Madrid a la mínima expresión (con la inestimable colaboración de los propios socialistas). Aguirre se ha embarcado en todas las peleas que se le han puesto a tiro y algunas que ni siquiera tenía cerca. Y cuando algo le fallaba, siempre tenía a Alberto Ruiz-Gallardón cerca para montar una buena gresca (como John Wayne y Lee Marvin en La taberna del irlandés). Aguirre ha ganado 3 veces en la Comunidad de Madrid y, cada vez, por una diferencia de votos y de escaños mayor.

Pero Esperanza Aguirre ha ido descubriendo que los suyos ya no estaban con ella. Y eso ha sido más de lo que podía soportar. No le tembló el pulso ni con Alfredo Prada , ni con Manuel Lamela , ni con Juan José Güemes , ni con Francisco Granados . Pero es que Aguirre empezaba a tener problemas para poder salir a la calle. En los últimos meses ha tenido que suspender actos porque le esperaba un recibimiento de aupa y cuando no los suspendía (buena es la Presidenta cuando se pone) tenía que encarar a una masa cada vez mayor y cada vez más violenta (verbal y físicamente). Eso era más de lo que podía soportar un político que, como ella, manejaba como pocos el trato más directo con los ciudadanos.

La han tachado de populista, y yo no creo que lo sea. Los políticos populistas lo son, en primer lugar, porque no tienen ni una sola idea en la cabeza. Esperanza Aguirre tiene unas cuantas. Te pueden gustar o no, pero las tiene. Aguirre no es populista. Era popular, muy popular, y estaba empezando a dejar de serlo. Pero que le deseasen la muerte en pancartas públicas, cruza todos los límites. Al menos, en su escala de valores. No se si ese es el factor determinante, pero sin duda ha tenido su peso.

Está enferma, sí. Pero hay más personas que han retomado su actividad en situaciones parecidas. Sólo el catálogo de políticos es inmenso (María San Gil, Ana Palacio, Uxue Barcos, Durán i Lleida,…). Está cansada, sin duda. Lleva 30 años en primera línea y sin esconderse casi nunca. Le debe algo a su familia y a si misma, está claro. Su recorrido político no va a llevarla mucho más lejos, es posible. Y sus aspiraciones están colmadas, en lo posible. Cierto. Pero la vuelta que estaba dándose una parte de la calle madrileña, contra ella, en lo personal era evidente.

Vía El Periodico de Cataluña

Esperanza Aguirre tras anunciar su dimisión. Vía El Periodico de Cataluña

Si hubiesen sido críticas políticas, o ideológicas podría haberlo afrontado. Discutir es una de sus pasiones. Pero en lo personal,… Era demasiado duro. Una traición en toda regla. No digo que haya dimitido por miedo a perder. Ni mucho menos. Si hay dos cosas seguras, a estas alturas, en Madrid son: primera, que más tarde o más temprano, los socialistas volverán a gobernar esta Comunidad; segunda, que Tomás Gómez no será nunca presidente de la Comunidad de Madrid. Aguirre no tiene miedo a perder. Sí digo que  el trato de la calle le estaba haciendo ya un daño personal. Y eso sí que ha hecho mella en la granítica madrileña.

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