PENSAR Y ACTUAR

Hay, esencialmente, dos formas de hacer las cosas. Bien y mal. Y, evidentemente, es mucho mejor hacer las cosas bien que hacerlas mal. Nadie tiene el 100 x 100 de garantías de éxito, pero hay un buen punto de partida para tender al bien y no al mal. Ese punto de partida aconsejable es pensar las cosas primero y luego hacerlas. La alternativa, nada deseable, es primero hacerlas y luego pensarlas. Pero claro, pensar las cosas, antes de hacerlas, requiere un esfuerzo y un tiempo incompatibles, en general, con el ritmo actual de las cosas.

A mí, sin ir más lejos, me encantaría escribir más, en este cuaderno, por ejemplo. Pero me encuentro con que no tengo el tiempo suficiente para hacerlo. Y, sobre todo, no tengo el tiempo suficiente para pensar en las cosas que quiero decir y en cómo decirlas. Por otra parte, cuando dispongo de ese tiempo para pensarme las cosas resulta que termino por descartar muchas de las ideas que, en un primer momento, estaba dispuesto a poner por escrito. Tal vez es mejor así. Tal vez no. Nunca lo sabré con toda certeza.

Una de las consecuencias de hacer las cosas y luego pensarlas suele ser que, una vez hechas, tienes que seguir la senda que tus actos te han marcado. A lo mejor, sin que esa senda sea la que tú querías seguir. Paralelamente, te ves obligado a explicar o justificar tus actos. Pero como no habías pensado con antelación cuales eran las razones de tus actos, no tienes más remedio que improvisar explicaciones endebles o inconsistentes.

En contra de toda lógica, nuestros políticos son especialistas en aplicar la segunda de las opciones que vengo tratando en los párrafos anteriores. Hacen las cosas y luego las piensan e, incluso, las explican. Más paradójico aún. Muchos de nuestros políticos piensan las cosas (o delegan en sus asesores esa tarea de pensar), luego actúan, y tras ver (o intuir) las consecuencias de sus actos, se ponen a repensar lo pensado y lo hecho, en una línea radicalmente distinta de la primera. Vamos, improvisan, dirá más de un lector. Sí, improvisan.

Estaría bien saber que había pensado Artur Mas antes de la manifestación

Foto: Albert Bertran. Vía El Periódico de Catalunya.

Foto: Albert Bertran. Vía El Periódico de Catalunya.

independentista de la pasada Diada Nacional de Catalunya. Sobre todo porque sería la forma de saber porque actúo como actuó y porque ha ido dando las explicaciones que ha ido dando en las últimas horas. No estaría mal, tampoco, poder hacer el mismo ejercicio con cada uno de los asistentes a la marcha. Muchos de ellos son inequívocamente favorables a la independencia de Cataluña. Y  me parece muy respetable. Muchos otros habrán llegado a la conclusión de que las cosas han llegado a un punto de no retorno. Otros  habrán actuado pensando que asistían a un acto más de las celebraciones de la Diada, sin la carga independentista inequívocamente manifestada por los convocantes desde semanas antes. Y habrá otras muchas razones y explicaciones para cada uno de los comportamientos individuales.

Pero a mí hay una serie de cuestiones que no hacen más que darme vueltas en la cabeza desde hace años y no he sido capaz de encontrarles respuesta, por ahora.

Foto: GYI / David Ramos. Vía La Vanguardia.

Foto: GYI / David Ramos. Vía La Vanguardia.

¿De verdad hay una voluntad mayoritaria por la independencia en Cataluña? ¿De verdad hay un riesgo de secesión en España? ¿De verdad alguien piensa que un territorio, el que sea, tiene más y mejores posibilidades de estar el mundo por estar en una o en otra entidad política estatal o supra estatal?

Entiendo muy bien que los catalanes se sientan catalanes. Lo entiendo perfectamente bien. Pero me cuesta ver cuál es la animadversión hacia España.  Hoy mismo ha dicho Artur Mas que “la España del norte se ha cansado de la del sur”. ¿Qué norte se ha cansado exactamente de qué sur? ¿Por qué para unas cosas tomamos como referencia a las personas y para otras a los territorios? Es evidente que Cataluña tiene una lengua y una cultura propias. Quién lo niegue es un necio. Pero la cultura y la lengua son atributos de las personas, no de los territorios. ¿Por qué, entonces, cuando hablan de soberanía fiscal y de economía y de balanzas fiscales hablan de territorios y no de personas? Y viceversa.

¿Por qué los independentistas catalanes construyen su discurso frente a España y buscando el amparo de Europa cuando fue, precisamente, el desaire de Europa el que les dejó sin esa soberanía-autonomía a la que aspiran y para la que piden el amparo de Europa? ¿Por qué hacen tanto hincapié en lo mucho que les duele ser solidarios con otras zonas de España cuando la Unión Europea es, esencialmente, un proyecto de solidaridad de unos con otros? Y bien lo sabemos en España (también en Cataluña) en los últimos 30 años. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

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5 comentarios en “PENSAR Y ACTUAR

  1. Valentin, voy a intentar con la mejor de las voluntades responder a alguno de tus por ques con algunas puntualizaciones sobre tus afirmaciones o razonamientos.

    En primer lugar todos los asistentes, todos, sabian a lo que ivan, los catalanes al igual que los demás no son tontos ni facilmente manipulables, la gente fué a la manifestación pidiendo la independencia, sin matices.

    No hay ninguna animadversion hacia España, parte de mi familia, muchos de mis amigos son del resto de España, el sentimiento hacia ellos es de un cariño enorme, la animadversion es hacia una España, la de siempre, la que maltrata a sus ciudadanos casi siempre por su manera de pensar, es la manera de entender el pais de unos pocos que no acepta la diferencia como una riqueza, que la quiere uniforme y sumisa.

    Los impuestos, las ideas, las costumbres, la cultura tienes razón son atributo de las personas pero estas conviven en un territorio y aqui, en este territorio, como en otros hay una continuidad de centenares de años de una demanda de querer ser nosotros, con nuestras ideas, con nuestra cultura, con nuestra manera de ser.

    No nos duele ser solidarios, solo desde la más absoluta de las ignorancias se le puede decir esto a este pueblo, ojala lo podamos ser siempre con otras zonas del mundo, con cualquiera que lo precise, pero solidario se es voluntariamente, en libertad, no forzado.

    Independientes, si, y libres, para poder tratar con los demas de igual a igual, no solo lo quieren los ciudadanos de Catalunya, informate bien, hay en el estado otros pueblos que tambien se sienten a disgusto en un estado que lo han hecho tan pequeño que no cabemos todos, hay otros pueblos en Europa que tambien demandan una Europa diferente, una europa natural.

    Mira Valentin, España la forman un conjunto de territorios de caracteristicas diferentes, de diferentes culturas, de diferentes maneras de entender la vida, todos igual de respetables, llamalé naciones, regiones, pueblos, creo que tienen el derecho de desarrollarse plenamente en todos los aspectos sin nigún corsé, en mi opinion esto solo lo pueden hacer en el marco de Una Europa de los pueblos, no de los estados nacíon que se resisten, pero la logica de las cosas va a una mayor delegación de competencias, unas hacia las ” regiones ” y otras hacia Bruselas, no tiene sentido ya una embajada de cada pais pudiendo tener solo una para los europeos, igual que la politica economica, el estado tal cual lo conocemos está destinado a tener otro dibujo, tal vez aqui lo veamos como un corsé que nos aprieta y no nos deja crecer, pero en todo el proceso, salvo cuatro chalaos que lso hay en todas partes, no hay ninguna animadversion a España ni mucho menos a sus ciudadanos.

    Un abrazo.

    1. Muy buenas Albert. Muchas gracias por leer esta nota y por comentarla. Y muchas gracias, sobre todo, por el tono de tus argumentos. Desgraciadamente no abunda tal moderación y es de agradecer.
      Habrás visto en mi perfil que me declaro orgulloso de ser de la República Independiente de El Bierzo. Ya se que es algo anecdótico pero lo digo para que no queden dudas al respecto.
      Desgraciadamente yo creo que si somos manipulables con demasiada facilidad y me preocupa. Claro que hay unos pocos, siempre, que son integristas y que quieren imponer su visión de las cosas a los demás. Pero de esos los hay en todas partes.
      Una de las claves, en mi opinión, está en lo que tu mismo dices. En que las personas convivimos en territorios. Y la clave está en convivir que es lo que se empeñar en impedir (o en dificultar) esos pocos integristas.
      El que habla de que se ha cansado de ser solidario en Artur Mas, no yo. Y, efectivamente, la solidaridad debe de ser voluntaria. Pero en todas las organizaciones humanas hay unas imposiciones y unas reglas del juego que nos damos entre todos y no me parece muy legítimo querer variarlas con la voluntad de una parte.
      Claro que hay muchos pueblos que demandan una Europa diferente. Mi pregunta es, porque demandamos una Europa diferente y no una España diferente, o una Cataluña diferente. En cada instancia se pueden proponer y defender los cambios que sean necesarios y se pueden conseguir.
      Claro que hay diferentes territorios y diferentes culturas en España, y en Europa, y en Cataluña. Mi pregunta vuelve a ser, porque en unos casos queremos apretar lazos y en otros romper amarras.
      Cuando te refieres a los estados nación creo que llegamos a la clave (una de ellas, por lo menos) del asunto. Efectivamente, cuando se generan los estados nación hubo naciones que se quedaron sin estado, igual que hubo estados que nacieron sin tener una nación (bien porque no estaba configurada, bien porque agrupaba a diversas naciones). Y me parece legítimo querer cambiar eso. Pero dentro de las normas. Con argumentos y con razones.
      Tal vez estemos en una etapa en la que vamos superando la estructura de los estados nación en busca de un nuevo modelo, de una nueva estructura. Y lo más importante es que, salvo excepciones, vamos dando pasos, por primera vez, sin guerras. Y eso me parece positivo. Pero deberíamos dar un paso más y procurar hacerlo sin generar rozamientos innecesarios. Y creo, sinceramente, que las palabras de Mas (y de otras personas, de todo pelo) en las últimas horas, no van en esa línea.
      Igual que hablamos todos y buscamos (y seguimos buscando) los puntos comunes para construir Europa, creo que debemos usar la misma fórmula para superar esta etapa. Sinceramente me parece que sería mucho mejor para todos.
      De verdad, estoy encantado de mantener este debate contigo y con quién se quiera sumar.
      Gracias de nuevo y un abrazo. Por cierto, espero pasarme en breve (una vez más) por Barcelona y Tarragona donde también tengo familia.

      Valentín

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