MUCHAS GRACIAS, DON ANTONIO

No recuerdo otro caso de un autor que haya ocupado tantas páginas diferentes en un mismo diario. No recuerdo otro caso de un autor que haya sido portadista, articulista, editorialista e ilustrador en un mismo diario. No recuerdo un caso de fidelidad semejante y de longevidad tal en la prensa española.

No es fácil, menos en esta España nuestra, tener amigos, compañeros y admiradores reconocidos y públicos a diestra y siniestra. Y no es fácil llegar a ser querido y admirado en una de las dos grandes ciudades de España siendo oriundo de la otra. Todo ello se daba en una personalidad que ha cruzado todo el siglo XX manteniendo una creatividad y una presencia dignas de ser tenidas en cuenta y que nos ha dejado esta semana de Pasión.

El martes murió Antonio Mingote. Un autor de los más grandes que ha conocido nuesto país depués de la edad de plata de las letras españoles (la que va del 98 al 27). Un intelectual que ponía a trabajar su cabeza y sus manos tanto para escribir como para dibujar. Y que en ambas facetas era capaz de la mayor síntesis. No eran, los suyos, dibujos elaborados y con demasiados detalles. Pero con cuatro trazos y menos palabras nos ofrecía el análisis más certero. Ese que muchos nos pasábamos semanas buscan sin hallarlo.

Aun recuerdo una portada que publicó ABC en 1991 con motivo del asesinato del pequeño Fabio Moreno a manos de ETA. Con estos trazos

Mingote ilustró la portada de ABC sobre el asesinato de Fabio Moreno con este dibujo y el texto "Otro éxito de ETA"

y cuatro palabras “Otro éxito de ETA”, Mingote resumió la noticia y lo que muchos sentíamos. Aquel día, yo estaba en la facultad de Ciencias de la Información de la Complutense donde, por entonces, estudiaba Periodismo. Y me acuerdo que se me rompieron unos cuantos esquemas. ¿Cómo era posible que un día como aquel, la portada de uno de los diarios más serios del país fuese un dibujo?. ¿Cómo era posible hacer el mejor periodismo con un dibujo?. ¿Es qué era posible un periodismo mejor que aquel?.

Desde entonces se me han roto muchos más esquemas. Me he reido mucho con otros muchos dibujantes, mucho más que con Mingote. Seguro. Él, casi siempre, me esbozaba una sonrisa, pero no me arrancaba una carcajada. Pero pocas veces he tenido la sensación de estar ante el mejor peridismo viendo un dibujo. La mayor parte de los dibujantes aportan otra visión. Unos pocos ofrecen un análisis certero con otras armas y algunos, muy pocos, llegan un paso más allá como suele hacer El Roto. Pero no creo que nadie haya hecho mejor periodismo que Mingote con cuatro trazos y el mísmo número de palabras.

Y no es que no supiese utilizarlas. Durante el último cuarto de siglo fue académico de la Lengua. Y eso no es cualquier cosa. Ilustró libros de historia, un manual de las reglas del mus y hasta se embarcó, en el último tramo de su vida, en ilustrar El Quijote. Ahí es nada. Pero, como le he leído a uno de sus sobrinos estos días, Antonio Mingote era, ante todo, un currante. Y nunca dejó de trabajar.

Una vez me lo encontré en el autobús. Yo vivía por entonces en el madrileño barrio de Moratalaz y en el 20 iba camino de la Puerta del Sol. El se subió en la parada del barrio de La Estrella donde residía. No sé cuanta gente fue consciente de que compartían en el autobús con un genio. Probablemente, para ellos, era normal, porque Mingote cogía a menudo ese autobús. Pero para mi, que no soy nada mitómano y que no tengo ninguna foto ni ningún autógrafo de nadie y que me resisto a que me firme nadie los libros, fue como una aparición.

Pocas veces he estado tan cerca de saludar y agradecer a alguien los buenos ratos que me había hecho pasar. No lo hice. Soy tímido y, por entonces, lo era mucho más. Y me dio la sensación de que él iba pensando en sus cosas y no me pareció oportuno interrumpirle. De haberlo hecho, no le hubiese dicho mucho más que “Buenas tardes, don Antonio. Muchas gracias por sus dibujos”. Pero no lo hice. La verdad es que han pasado no menos de 20 años y no he pensado mucho en aquella tarde. Pero escribiendo estas líneas lo he recordado y he pensado que nunca es tarde.

Así pues, “Buenas tardes, don Antonio. Y muchas gracias por sus dibujos”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s